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miércoles, 28 de octubre de 2015

Estoy emocionada.....

Ayer me senté a preparar la entrada de hoy y me dijo Jc que me quería leer algo que había escrito y que estaba muy contento.

He empezado a llorar en el minuto 1 y no lo he dejado hasta que ha acabado, por eso quería compartirlo con vosotros.

Es una escena de Cirilo y Carmina que leeréis en el relato XLIII, quizá desvele algo, pero creo que a estas alturas está ya muy claro.

Aquí os lo dejo.

«[...]. A esas horas en las que no hay sombras, en las que la luz se enamora de los grises y hace un guiño a la noche, Cirilo levantó la vista de las páginas del libro que descansaba en sus manos. Ya no veía, y al mirar a su mujer, observó que ella también había dado un descanso a la aguja. Había dejado escapar su mirada a través de los cristales del balcón que ya no recogía ningún resto de sol que se hubiera agazapado entre las pesadas cortinas. Y así, la cara de Carmina recordaba aquella otra que conociera Cirilo y le atrapara, sin las líneas que el tiempo y sus consecuencias habían definido una edad que distorsionaba menos su interior que su piel. A pesar del sosiego que desprendía aquella figura, cada vez más oscura y miles de veces vista, reconoció la alegría y el esfuerzo por tirar siempre hacia delante. Si de algo pecaba Cirilo en demasía era de la autocrítica, por ello no pudo dejar de ubicar, junto a esa mujer, a aquel otro joven, enamorado hasta las cejas, que nunca le había pedido en matrimonio y que, muy a su pesar en cuanto a las formas, había terminado por pisar la sacristía con ella. Al poder compararse con el espectro, por tener la mayor información al respecto, un viento de tristeza meneó sus pensamientos. No pudo verlo, pero sí confirmar todo aquello que había perdido por el camino, y, a su vez, todo aquello que había sumado a su acervo personal, y sonrió al reconocer lo más notorio, los años pasados, la edad. Aunque, a pesar de todo, eso era lo de menos. Aquel joven alegre con un hambre que le incitaba a comerse el mundo, y que aún hoy no había satisfecho, ahora se conformaba con que las cosas no empeoraran; aquel rebelde inquieto había reducido su actividad anti-sistema a la crítica cómoda desde cualquier sillón, como el que ahora ocupaba. Aquel muchacho, henchido de curiosidad, no había conseguido saciarla, sino incrementarla, ya que las preguntas, si bien traían respuestas, también incluían otras interrogantes que se resolvían de igual manera o quedaban en el limbo de las dudas eternas. No es que supiera menos, es que, a esas alturas, desconocía más que antaño. La complejidad femenina de Carmina, tan criticada por él a nivel de murmullo interior, le atraía y desconcertaba  cada día más. Cómo era posible mantener intactas las ganas de vivir, las de ser feliz durante una vida de lucha con el único, ¿único?, incentivo de que mañana iba a ser mejor que el hoy. Cómo era posible que una persona, rayana ya en la vejez, todavía creyese en Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente. Cómo era posible que todos los años se despertara ese día seis ilusionada con lo que Melchor le hubiera podido traer. Cómo era posible que él fuera todavía su príncipe azul, aquél que la sacaría a bailar en la fiesta de palacio sin que el roce de los años hubiera desgastado un mínimo su ánimo. Cómo era posible que su bendita risa no hubiera variado un tono de aquélla que oyera hacía ya cuarenta años. La única forma de explicarse todas esas preguntas, era reconocer su propio error, aceptar que él estaba equivocado, o al menos, que no tenía la respuesta de nada, lo que, por otro lado, ya había constatado. Aquella versatilidad, que él tachaba de inconsciencia y de inconsecuencia, permitían a Carmina afrontar cualquier situación confiando en sus posibilidades a pie juntillas. Mantener sus creencias y cómo quería que los demás la vieran habían ganado batallas contra monstruos y dragones que a él y a otros habían vencido con facilidad. Pronto llegaría la cena y ella, como todas las noches, trataría de que comiera más despacio en la increíble certeza de que era capaz de cambiar los hábitos de su marido adquiridos durante medio siglo y que, además, era algo que él mismo no deseaba. Ahora bien, si él opinaba sobre sus hábitos alimenticios nocturnos, sobre el hecho de acudir más a las verduras que al mantecado casero, ella argumentaba que nadie sabía nada acerca de lo saludables que podían ser la harina, los huevos y el azúcar, pero que lo que "tu y yo tenemos muy clarito, es que nadie va a quitarte del plato lo que te pongo". Cuando Carmina regresó a su cuarto de labor con todos sus sentidos ya dentro de ella vio que Cirilo la miraba como embobado.

¿Qué piensas, Cirilo? ¿Qué me miras?
—Perdona, nada. Me había quedado ensimismado en el libro —mintió sin motivo.
—Igual que yo, me había quedado en blanco —mintió también ella—. Pero seguro que tú estabas pensando en mí y no me lo quieres decir —. Ambos se conocían lo suficiente como para que las mentiras lo fueran. Y, además, si de algo pecaba ella era de creerse el ombligo del mundo de su marido, la referencia de todo aquello que sentía a su rededor. Incluso estaba convencida de que el sol entraba en su alcoba todos los días porque a los dos les gustaba,  pero a ella más, por eso premiaba al astro rey y se levantaba con él.
Ves, yo no quiero ser marquesa, porque no podría madrugar. Entre la nobleza no está bien visto, ¿sabes? —afirmaba, incluso en la certeza de que ambos sabían que mentía, tanto al no desear ser noble como a que, si lo fuera, no madrugaría. Y aún llegaba más lejos al afirmar que ella era capaz de rechazar el nombramiento por él, porque sabía que Cirilo no se veía de marqués.
—Como tampoco veo a tus hijos disputándose el título confirmó él.
—Déjate, déjate, que no sé yo si Isra renunciaría a ello —. Como casi siempre, desde que sus dos hijos abandonaran el nido, aparecían en la conversación con más frecuencia que en persona, como hubiera deseado ella. De esa manera se explicaba Cirilo la idealización que la madre hacía de sus hijos, de sus virtudes, de sus éxitos y que tanto chocaba con la aceptación de Cirilo de que sus hijos, aun no siendo del montón, tampoco eran muy distintos al resto de jóvenes. Y tras dos miradas que decían lo mismo: "Tú dirás lo que quieras, pero sé en lo que estabas pensando", ambos se acercaron a la cocina. Él tenía prisas por saciar el hambre, ella por picar algo dulce [...]».

¿No es precioso?

Y sigo coso que te coso...

Imagen bajada de artehistoria.com, Vincent Van Gogh, 1885, Museo Nacional Van Gogh,  oleo sobre lienzo, 43 x 34 cm. Copyright: © ARTEHISTORIA.

domingo, 23 de noviembre de 2014

Los Reyes Majos


Que majos los Reyes!!!
Me refiero a los Reyes Majos, claro.

Enseguida que supieron la necesidad de una cámara fotográfica, ellos nos la trajeron. Digo "nos" la trajeron, aunque, en realidad, se la han traído a Jc, porque yo, a fecha de hoy, aún no la he probado.

No me importa, porque me la han traído con fotógrafo incorporado, ¿qué más se puede pedir? y eso que yo, en la carta, ni se me había ocurrido solicitar tal "lujerío".

Pues que sepáis que si algo lo queréis con pasión (ahora no sé si me estoy refiriendo a la cámara o a Jc), los Reyes Majos lo conceden.

Claro que si.

A mi me parece muy estilizada, glamourosa, elegante y todo lo que se pueda apreciar desde fuera, porque de sus funciones "n i   i d e a".


Y sigo coso que te coso...

miércoles, 29 de enero de 2014

Mesa de luz


¿Habéis visto que mesa de luz tan mona? Yo, ni sabía que la tenía. Se la hizo JC a mi hijo cuando estudiaba Dibujos Animados. Como podéis ver es muy sencilla. Unos tableros, una bisagra, el interruptor de luz, el tubo fluorescente, el cristal y el cable, eso sí, con recogecables para que veáis que los uso.

Las chinchetas son "adornos" que ha puesto mi hijo. Desde pequeño, siempre ha "personalizado" las cosas, le daba igual clavar chinchetas en cualquier objeto,  que poner su nombre debajo de la mesa de la cocina, o su firma con un punzón en la mesa de jardín comunitaria (yo disimulo cuando lo veo).

Cuando JC me vió  calcando en el cristal y me la ofreció me pareció un pedazo de regalo.

He pensado varias veces en tunearla, pero me da pena, porque me encanta la madera al natural y también porque tiene la esencia de los dos hombres de mi casa.

La parte inferior es un aglomerado, y la superior está hecha de restos de madera que sobraron de otros trabajos.

Ahora vamos con las medidas que sé que os encanta:

Superficie que ocupa: 40 x 44 cm.
Alto: 12 cm.
Cristal: 30 X 20 cm.





















Y sigo coso que te coso...

sábado, 21 de diciembre de 2013

Jocker de arcilla polimérica

No puede ser más bonito y estar mejor hecho. Es lo que yo opino.

Es otra "obra de arte" de Jc, que yo creo que no le exploto suficiente, aunque ya me ha pedido una mesa en mi cuarto de costura para los "encargos" que le hago.

Me estoy planteando ponérsela.

Ha conseguido expresión en su cara, y movimiento en su cuerpo, ¿qué más se puede pedir?

Tuvimos el momento arcilla en 2011, desde entonces no hemos vuelto a tocarlo.

Y sigo coso que te coso...

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Colgante de arcilla polimérica a juego con chaqueta



Este colgante, coincidiréis conmigo que es una preciosidad, pero lo mejor es que está hecho a juego con una chaqueta que me compré, y no os podéis imaginar como queda.

Igual que el de la entrada anterior, éste, también lo ha diseñado y hecho Jc.

Ahora os enseño la chaqueta:


La chaqueta lleva unos hilos de plata que en la foto no se ven muy bien, pues a Jc lo que más le costó fue reproducir los hilos de plata en el colgante, y vaya que lo logró!!!

Y sigo coso que te coso...

lunes, 9 de diciembre de 2013

Colgante de arcilla polimérica a juego con falda



Este colgante es mi favorito, no lo he hecho yo, lo ha hecho Jc.

Tengo una falda que me encanta, y un día Jc me propuso hacer el colgante a juego con la falda.

Yo creí que iba a jugar simplemente con los colores, pues no, él que es muy perfeccionista, y un auténtico artista, se atrevió con el diseño.

¿Qué os parece la reproducción?

A mi me parece impresionante.

No me he dado cuenta de sacar la falda entera, para que se apreciara mejor, pero seguro que os hacéis una idea.

Y sigo coso que te coso...

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Mario Bros en arcilla polimérica




No me digáis que no es una maravilla. 

No lo he hecho yo, estas obras con tanto detalle son de Jc. Y es que tiene unas manitas ....

Es un colgante de llavero que le hizo para nuestra hija.

Tiene expresión en la cara, fijaos la lengua, que parece que nos está haciendo burla.

Y sigo coso que te coso ...


viernes, 20 de septiembre de 2013

Pendientes de arcilla polimérica


¿No dan ganas de comérselos?

Los uso mucho en verano y quedan muy divertidos.

Al tener tanto colorín, combinan con cualquier tipo de ropa.

Tranquilas, que éstos no los he hecho yo, son producto de Jc, que es muy creativo y tiene unas manitas ....

Y sigo coso que te coso...

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Bolsa para ropa sucia. Ballena amamantando.


Esta es una de las bolsas que llevo de viaje para guardar la ropa sucia. El diseño es de Jc, y es una ballena amamantando a su cría.

Reciclada de una funda de almohada, está hecha con punto de tallo en dorado. 

Es muy útil que lleve cremallera porque así queda bien cerrada. Cuando haces la maleta no corres el riesgo de que se junte la ropa sucia con la limpia, y coincidiréis conmigo, que es mucho más agradable manejar una bolsa de tela que una bolsa de plástico.

Y sigo coso que te coso...


martes, 27 de agosto de 2013

Anillos de Dalí en arcilla polimérica


Este anillo de arcilla polimérica, está inspirado en los relojes de Dalí, como los colgantes que os enseñé en una entrada anterior.

Tampoco lo he hecho yo, son las cosas de Jc.

¿No os parece precioso?

Puesto queda ideal, ideal.

Y sigo coso que te coso...

lunes, 5 de agosto de 2013

Colgante arcilla polimérica. Huevo cocido.





Este colgante está hecho por Jc, parece, de verdad, un huevo cocido.

Bueno, vale, medio huevo cocido.

Queda ideal en el escote con un poquito de color.

También en invierno con un jersey oscuro.

Hace tiempo os enseñé el corcho donde están todos a mano, y éste es uno de ellos.

Y sigo coso que te coso...

viernes, 28 de junio de 2013

Paños de cocina




Como os gustaron ayer los relojes de Dalí de Jc, hoy os traigo unos pañitos de cocina que también ha hecho él.

Quedan ideales en verano, cuando estamos morenitas.


Muchas gracias por los comentarios, sois todas muy generosas.

Y sigo coso que te coso...

jueves, 27 de junio de 2013

Relojes Dalí en arcilla polimérica


Inspirado mi marido, a partir de ahora le vamos a llamar JC, en los relojes de Dalí, mientras yo jugaba con la arcilla polimérica, él hacía verdaderas obras de arte.

Para muestra un botón. Este es el reloj que llevo yo colgado muy a menudo.

Y, después vinieron otros y otros.

Como podéis observar son de diferentes marcas.

Y sigo coso que te coso...

domingo, 23 de junio de 2013

Bolsa olímpica


Esta bolsa me parece preciosa, las siluetas olímpicas son un diseño de mi marido, y las he aplicado en bastantes labores.

Mide aprox. 40x50 cm., la tela es un algodón de color caqui y está pintada en blanco. Cuando me di cuenta lo difícil que me resultaba hacer el perfil con un pincel, las siguientes las hice rematando con hilo y aguja.

Y sigo coso que te coso...