La verdad es que tiene la cara un poco triste, quizá porque esté pensando en que le vamos a colgar del árbol de Navidad.
Ahora que lo pienso, no sé de dónde le voy a colgar porque no le he puesto ninguna cintita, bueno, de aquí a Navidad, supongo que me dará tiempo a ponérsela.
Eso sí, tiene las mejillas muy sonrosadas, como si le hubiese puesto al lado de la chimenea con el fuego a tope.
Y sigo coso que te coso ...